Al redactar esta nota o reflexión, no quisiera hacerlo desde una “profunda” y abstracta idea de la razón, sino, pensarlo desde lo que me afecta.
Hace ya tiempo que estoy participando en esta acción social junto a jugo loco (como lo conocí verdaderamente), pero, por más que escribiera no encontraba sentido a esa pregunta que él me hacía: “¿Por qué lo haces?” Y sinceramente me parecía claro, respondía en mi mente con un sencillo: “Es lo que se debe de hacer”. Pero ¿En verdad porque debía de hacerlo?
Mi formación como estudiante de Filosofía me dirigía a realizar lo correcto, lo bueno y eso lo fui aprendiendo conforme iba terminando dicha licenciatura. Pero, con el paso de los años, me encontré con una amiga quien me dijo que yo solo pensaba y actuaba conforme a dicotomías, es decir, a pensar en lo bueno y lo malo. Después, al escuchar esta pregunta por parte de Gustavo, me parecía que no tenía tanto sentido, hasta que caí en cuenta sobre el hecho de que era necesario observar en qué y de dónde se fundaba eso que yo creía era hacer lo “correcto” e incluso, ser bueno.
Pero ¿El bien visto desde quién? ¿Acaso solo pretendo ser bueno para figurarlo y, como mencionaban algunos filósofos, serlo solo en apariencia? Así, volví a pensar sobre ese concepto y sobre cómo fue que lo arraigué en mi corazón. Pues, recordando la lectura del manual que Jugo Loco realizó con los amigos de la calle [1], al querer ser “bueno”, uno comete el error de “cambiar las cosas desde nuestra propia realidad, en gran parte lo que hacemos es colonizar”; ya que, esta idea del bien, “está impuesta por un grupo social que tiene cierto poder para imponerla”.
Así, el que es bueno pretende imitar acciones que no hacen otra cosa que replicar los privilegios y abusos del poder de quienes pueden imponerlo. Es decir, son acciones vacías sin un cambio significativo en su mundo. Por ello, al recibir las palabras de Gus y al terminar de leer el num. 5 del periódico de la familia de la calle, me doy cuenta en que si he decido realizar estas acciones sociales, no es para ser una persona buena, pues mi intención no es volverme otro opresor dentro de este sistema, sino, en una persona justa donde su mayor valor es el cuidado.
De esta manera, he comprendido que por lo que lo hago no es para replicar una acción que, culturalmente, se considera buena, sino porque “el ser justo significa involucrase, en conocer al otro”, pero, más importante, apoyar y crear consciencia sobre las situaciones que enfrentan las personas marginadas. Y, de esta manera, el valor del cuidado cobra sentido cuanto se entreteje una red de afectos por lo cuales se acompaña y se cuida al otro, porque, el acompañamiento, no es una labor institucional, sino una praxis capaz de generar una amistad con el otro, sin dependencia y desde la justicia.
Hay que reconocer que el dar la mano implica una posición de proveedor y que, para realizar una praxis social, es necesaria la escucha incapaz de forzar las relacionas con el fin de no poner nuestra voz y acallar la del otro, pues lo realmente importante es generar comunidad y un acompañamiento capaz de entender las injusticias sociales desde y con quien las vive. El asunto de esto no descansa en el ser bueno, sino en el ser justo y, por medio de ello, denunciar o decir aquellas cosas que no se dicen.
[1] G.Reimondo, «Cuando los pobres nos llaman a la conversión», TECNOLOGIA HUMANIZADA, 2018
Me siento identificado Cristian. «Ser bueno» es una consigna que recibimos de niños, y está muy bien. Pero al crecer vemos que no es suficiente. Entonces lo importante es tener las herramientas para entender el mundo en su enorme complejidad. Y optar por una actitud que puede ir desde la indiferencia a lo que pasa a los demás hasta dedicar la vida a mejorar la vida en sociedad. Del egoismo al compromiso. Gracias!
Hola, Andrés! Me alegra ver que así sea. Igual creo que es oportuno que, una vez demos cuenta de esto, emprendamos una praxis social en el que la solidaridad sea la base de nuestra relación con los que han sido marginados, pues, más que pretender ser «proveedores» al realizar una acción social, se busca ser amigos capaces de acompañarse. Un saludo!