«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños.» Mateo 11:25-26 (Lucas 10:21) – Ver análisis final
Fue maravilloso, como un brote que se abre paso entre la tierra…
Si hay algo que cuesta es que las personas puedan concientizarse sobre el dualismo (lo clasificaré como cultural-histórico, ya que hay muchas idealizaciones del dualismo). Es una estructura de percepción de la realidad que disocia a la persona de la manifestación comunitaria. Generalmente, las personas cierran el concepto en que existen dos polos y allí terminó el análisis. El tema es quién construyó esos dos polos, a quiénes afecta ello y a quiénes beneficia. Muchas veces es muy complicado que las personas puedan abrirse paso para desmenuzar el dualismo cultural predominante; no quieren o no pueden percibirlo. Quizás no poder y no querer sean raíces de una misma negación.
Hace un tiempo paré a charlar y compartir un café con un muchacho que vende bolsas de residuos en Riobamba. No está en situación de calle, pero su interés ha hecho que comience a visitarlo; a veces voy con otro amigo que también visito.
Esta vez me manifestó que estaba angustiado por una reflexión que un amigo le había enviado por WhatsApp. Era una reflexión relacionada con cuando una persona cree que pertenece a los de “arriba”, olvidando que estuvo abajo o puede estarlo. Algo así como pertenecer a los exclusivos, los puros, etc. La reflexión la tomó como personal. Hablamos un poco sobre el tema, para hacerle comprender que esa reflexión era genérica, que seguramente no se la había mandado específicamente a él y que era muy posible que se tratara de una difusión, que además reflejaba mucho la situación actual del país, donde un 20% se siente como elegido para sobrevivir, cree que tiene todo el derecho y el honor de estar en dicha situación exclusiva y no mira la realidad del otro 80%, que sufre y, en muchos casos, está en riesgo de poder mantener su sobrevivencia.
Casualmente, lo que puedo hacer notar es que ese 20% no se siente elegido para sumarse a transformar la injusticia con y desde los que sufren, sino para gozar de una pertenencia excluyente que disfruta de su situación.
El tema es que comencé a contarle, breve y sencillamente, la historia del dualismo, desde la ideología dominante del imperio heleno. Fui tirando ideas (y sus consecuencias a través de la historia y la cultura de Occidente), para que las pudiera ir conectando.
A medida que yo agregaba un comentario, él lo terminaba de desarrollar y se adelantaba un paso más allá. Comenzaba a hacer hermenéutica: interpretaba la historia del dualismo desde su propia experiencia y la realidad actual, descubriendo cómo esa lógica seguía actuando hoy día. Fue como hincar la aguja en la tela y que él continuara dando la puntada. Entre los dos pusimos en palabras y en sensibilidad (es decir, sentir lo que expresábamos en nuestras vidas y en las de los otros desde nuestra completitud, nuestra carnalidad, es decir, mente/espíritu y cuerpo físico en la completitud de nuestros sentires y necesidades).
Quedó expresada:
📌 La comunidad de los exclusivos o de quienes viven en una racionalidad considerada superior y el pueblo (o los impuros, los que trabajan con las manos, se ensucian, colindan con lo considerado impuro, etc.).
📌 Lo superior y lo inferior.
📌 El Dios que está en el cielo como aspiración humana y el que está “entre” el pueblo, la comunidad; en la relación y en el modo de actuar de las personas.
📌 La “construcción” de un dualismo social que beneficia a unos y mantiene o hunde a otros.
Luego le costó un poco comprender, en la práctica, cómo se manifiesta o qué es ese dios que está “entre”. Trató de materializarlo físicamente en un lugar cercano a las personas. Allí le di el ejemplo de lo que habíamos comenzado a vivir con las visitaciones, donde charlábamos y comenzábamos a tener relaciones de afecto y de visibilización de las realidades (como en este caso), y que también, más de una vez, todo ocurría con otro muchacho que también visito. Tiene que ver con las relaciones de las personas, con lo que ocurre y se genera entre ellas. Faltó tocar el tema de que todo ello es solidario con una búsqueda común de justicia (justicia social plena).
Fue maravilloso lo que pasó. Tantas veces me cuesta que se llegue a comprender (más que nada, sentir) este concepto de dualismo en personas que tienen formación, estudio y menos apremios para mantener su vida…
Los escritos de los evangelios no son un manual ni un mandato; son vivencias que se reproducen y cobran sentido en la praxis social y en el “desvelo” (quitar el velo que las cubre, deconstruir) de las injusticias.
Análisis sobre la cita:
Jesús comienza utilizando una expresión tradicional —’Padre, Señor del cielo y de la tierra’—, pero enseguida la subvierte: ese Dios no se manifiesta privilegiadamente en los ‘de arriba’, en los sabios y entendidos, sino en los pequeños…
La expresión «cielo y tierra» no establece un dualismo entre dos realidades independientes. En el lenguaje bíblico designa la totalidad de lo creado. Precisamente por eso resulta significativo que Jesús afirme que ese Dios, Señor de toda la creación, se revela en los pequeños y no en quienes se consideran superiores.
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